El Libro de Mormón desaparecido y los bebés extraterrestres
1) La teoría de vidas paralelas entre las conspiraciones extraterrestres modernas y el Libro de Mormón de hace 200 años
Una estructura lógica típica: las pruebas desaparecen después y se evita la verificación
Todavía hoy siguen saliendo en YouTube y TikTok videos que arman revuelo diciendo que alguien quedó embarazada de un bebé extraterrestre. Publican fotos de su barriga diciendo "¡Estoy esperando un bebé extraterrestre!", pero si se les propone hacerse un examen médico, lo zanjan con una sola frase: "Los extraterrestres se volvieron a llevar al bebé". ¿Pruebas? "Dicen que el gobierno se lo llevó todo", y ahí termina la conspiración. Hace 200 años apareció un libro con el mismo patrón: el Libro de Mormón. El relato de las planchas de oro del Libro de Mormón, que desaparecieron como el bebé extraterrestre, sigue exactamente la misma línea que las conspiraciones modernas. Al final, las planchas de oro desaparecieron y los dos pueblos pelearon hasta morir todos. Por eso no hay pruebas.
2) La historia del antiguo continente americano según el Libro de Mormón
La migración judía, la formación de una gran civilización y la llegada de Jesús resucitado a América
La historia de América que cuenta el Libro de Mormón es grandiosa. Dice que en el año 600 a. C. el judío Lehi construyó un barco, cruzó el mar y llegó a tierras americanas. Que esos judíos prosperaron en América y se convirtieron en dos grandes pueblos. Que esos pueblos hicieron la guerra entre sí con espadas de acero y crearon una civilización criando caballos, vacas y elefantes. Que al final los dos pueblos pelearon cerca de Nueva York, murieron millones, y el último superviviente grabó la historia en planchas de oro y las enterró. Y lo más sorprendente es la historia de que Jesús resucitado bajó personalmente a tierras americanas, predicó a los nefitas e hizo milagros. Joseph Smith tradujo esas planchas de oro y fundó el mormonismo, y dicen que, en cuanto terminó la traducción, un ángel se volvió a llevar las planchas al cielo.
3) Errores de coherencia en el texto traducido y la contradicción de las citas bíblicas
Por qué las erratas y el estilo de traducción de la versión King James del siglo XVII aparecen en las planchas de oro
Lo más gracioso es que, entre los versículos del Libro de Mormón que supuestamente tradujo Joseph Smith, hay muchas partes que contienen enteras secciones de la Biblia King James que él tenía. Si tradujo las planchas de oro que le mostró un ángel, ¿cómo pudo reproducir hasta las erratas y el estilo de una Biblia traducida por ingleses del siglo XVII? ¿El ángel copió de una Biblia inglesa? Esto no es una revelación ni una traducción sobrenatural, sino la prueba decisiva de que se reconstruyó a posteriori tomando como base textual una traducción concreta de la Biblia que circulaba en la época.
4) La falsedad del Libro de Mormón demostrada por la ciencia y la arqueología modernas
La verdad histórica que señalan los datos medidos de la genética, la geología y la zoología
Los hechos del Libro de Mormón, comprobados con la ciencia, se derrumban por completo de la siguiente manera.
•Límites de la ingeniería naval:
con la tecnología de Oriente Medio de entonces era imposible construir un barco capaz de cruzar un océano.
•Ausencia de restos arqueológicos:
en tierras americanas no ha aparecido ni un solo objeto judío ni rastro del hebreo. En el campo de batalla donde supuestamente murieron millones no ha aparecido ni una espada ni un cráneo.
•Confirmación genética:
según los análisis de ADN, los nativos americanos son 100 % de linaje asiático, de la zona de Siberia y Mongolia. No hay ni rastro de ADN judío.
•Contradicciones tecnológicas y ecológicas:
en la América antigua ni siquiera existían hornos para fundir hierro, y en el continente americano de entonces no había ni un solo caballo ni un solo elefante.
Conclusión: una historia inventada construida sobre la premisa de que no se puede verificar
Los límites del relato, demostrados por la ausencia de datos medidos y de pruebas físicas
Al final, la realidad de la gran civilización judía que supuestamente dominó el antiguo continente americano es una ilusión estructural que no se diferencia de los alborotos modernos sobre embarazos extraterrestres. Los mecanismos de defensa del tipo "en el momento decisivo un ángel se llevó la prueba (las planchas de oro)" o "el gobierno ocultó todos los datos" no son más que excusas pobres para evitar el terreno de la verificación científica. La verdadera historia no se escribe con la imaginación sobre objetos desaparecidos, sino sobre datos físicos honestos: los cráneos y empuñaduras que quedan bajo tierra y el ADN grabado en el cuerpo de los pueblos originarios. Que no haya rastro alguno es en sí la prueba científica más segura de que esa historia no existió.